jueves, 13 de febrero de 2014

TENER SALUD

Las mejores y las peores verduras

No hay duda de que la mejor manera de mejorar su salud es comer muchas verduras frescas y de buena calidad, si es posible orgánicas, de cultivo local y consumidas principalmente crudas o poco cocinadas.

Estoy firmemente convencido de que éste es un factor clave para llevar una vida activa y satisfactoria. Desde un punto de vista nutricional, esto es lo que tendrá el mayor impacto sobre su salud y su longevidad, y más aun si consume las verduras en forma de zumo extraído por usted mismo.

Sin embargo, no todas las verduras son iguales, y nuestros agricultores y comerciantes tienen a menudo unas prácticas francamente misteriosas.


¿Pero cómo hacen estas verduras?

Siempre he tenido mi pedazo de tierra en el que cultivo verduras. No obstante, como tenemos muchos hijos, mi esposa y yo también compramos una gran cantidad de verduras en el supermercado.

Aunque siempre que nuestro presupuesto nos lo permite elegimos verduras orgánicas, siempre me quedo estupefacto ante la diferencia entre las verduras de mi pequeña huerta y las de la tienda:

  • Tamaño, forma, aspecto. Las verduras que salen de mi huerta son, en el momento de su maduración, de todas las formas y tamaños. Algunas zanahorias son enormes, otras son minúsculas, muchas tienen dos o tres raíces. Incluso después de haber sido lavadas con mucha agua, aún conservan restos de tierra y pequeñas raicillas por todas partes. Sencillamente no entiendo cómo hacen "ellos" para ofrecernos zanahorias que son todas iguales, regulares y brillantes, como si fueran de plástico. Lo mismo ocurre, por supuesto, con los tomates, las patatas, las manzanas... en fin, con todo.

  • Conservación. Sin exagerar, mis verduras, una vez arrancadas, no se conservan más que unos días o unas horas, incluso si las meto inmediatamente en la nevera. Las lechugas, espinacas y acelgas se quedan lacias casi inmediatamente después de haberlas recogido. No quiero imaginar qué aspecto tendrían al llegar si las pusiera en una caja y luego en un camión con destino a Alemania o Inglaterra. En cambio, en el supermercado, las verduras a menudo están impecables, y de vuelta a la casa, se conservan durante días sin cambiar prácticamente de aspecto. Un auténtico milagro.

  • Sabor, olor, textura. ¿Cómo hacen para producir hortalizas tan insípidas? No tengo ni idea de lo que debería hacer yo para lograr eliminar el olor de mis tomates, reducir el sabor de mis zanahorias, o darle a mis patatas y mis ensaladas una textura tan acuosa como la del supermercado. Yo lo único que hago es plantar las semillas en la tierra, quitar las malas hierbas, regar... y esperar a que la naturaleza haga su trabajo. ¿Por qué entonces las verduras que salen de la tierra en mi casa son siempre incomparablemente mejores que las de las tiendas? Incluso las verduras orgánicas por lo general no les llegan ni a los tobillos a las mías.
Estaba tan intrigado por este fenómeno que decidí hacer la prueba de forma sistemática con todas las verduras de las que encontraba semillas o plantas en las tiendas de jardinería.

El resultado es que de las coles de Bruselas al perejil, pasando por los espárragos, el ruibarbo, los pimientos, la cebolla, las berenjenas, los melones, etc., no he encontrado una sola fruta u hortaliza de mi huerta que no fuera inmediatamente reconocible por su sabor, textura y olor superiores.

Como no todo el mundo tiene la posibilidad de cultivar su propio huerto, los ojos y la nariz son una gran ayuda en el supermercado. Antes que una verdura orgánica sin olor, en general es preferible una no orgánica pero que tiene buen aspecto y buen olor.

La frescura es también un punto decisivo, ya que muchos vegetales como el apio, las remolachas, los espárragos o el pepino pierden rápidamente sus nutrientes después de ser cortados. Por consiguiente, puede ser que un vegetal producido por la agricultura convencional, pero muy fresco, sea mejor que uno orgánico envejecido.

Las verduras más y menos contaminadas

Las frutas y verduras más contaminadas por los pesticidas, y que por ello son las que es más interesante comprar en la agricultura orgánica, son: melocotones, manzanas, apio, cerezas, peras, nectarinas, lechuga, espinacas, fresas, uvas, patatas y pimientos.

Las frutas y verduras menos cargadas de pesticidas son: brócoli, coles, cebollas, guisantes (congelados), maíz dulce, espárragos, kiwis, mangos, aguacates, plátanos y piñas. (1)

Las mejores verduras para la salud

Ahora bien, no porque una fruta o verdura contenga pocos pesticidas es por ello que aporte el máximo de beneficios para la salud. En realidad, debemos tratar de consumir más verduras de colores, sobre todo cuando son de color verde y con hojas, ricas en antioxidantes, en vitaminas y en minerales.

No hay que abusar de las patatas, debido a su alta carga glucémica. Y es que una patata se compone casi exclusivamente de almidón que, una vez cocido, se convierte en glucosa pura en cuanto entra en contacto con la lengua, y hace subir el nivel de azúcar en la sangre más rápido que si se tomara un terrón de azúcar. Hasta tal punto es así que lo malo de las patatas fritas no es tanto el aceite en el que se cocinan, como se suele pensar, sino la patata en sí misma, porque está demasiado cocinada.

Las verduras de las que no hay que abusar, porque también contienen mucha azúcar, son las remolachas rojas, las zanahorias, las berenjenas y las calabazas.

Sin embargo, no hay ninguna razón para limitarse al comer otras verduras. Por ejemplo: espárragos, aguacate, acelgas, brócoli, apio, achicoria, coles de todo tipo, incluyendo la coliflor, la col china, el colinabo y las coles de Bruselas, pepinos, calabacín, endivia, espinaca, hinojo, cebolla, batata, perejil, pimientos, rábanos, ensaladas de todo tipo, escarola, tomates...

Al comer estos vegetales regularmente, crudos o poco cocidos si es posible, aportará a su organismo los nutrientes que necesita para curarse, mantenerse y desarrollarse.

Porque el hecho es que los científicos en el fondo no saben mucho sobre los nutrientes y tomarlos en forma aislada, como suplementos dietéticos, no es siempre una buena idea. La mejor forma de aportarlos a su cuerpo es consumiendo vegetales enteros, frescos y orgánicos si es posible. Recomiendo que por lo menos una tercera parte de su dieta total sea cruda. Y una buena forma de lograr ese objetivo es incorporar también a su dieta los zumos de verduras hechos en casa a base de verduras frescas.

Pero lo más importante es comer verduras, cualquiera que sea la forma, y por ello no se desanime si no puede hacer el jugo de verduras más que una o dos veces a la semana. Pero aunque se inicie lentamente, verá rápidamente mejoras que le animarán a aumentar gradualmente esta sana costumbre.

“Juicing”, zumos que curan



Desde hace veinte años, una verdadera locura se ha apoderado del “movimiento bio-orgánico” en Estados Unidos que, curiosamente, aún no ha cruzado el océano: la locura del “juicing”.
“Juicing” viene de la palabra “juice”, jugo (o zumo), y simplemente consiste en hacer en su propia casa jugos frescos de verduras y frutas crudas, que se consumen diariamente, incluso varias veces al día, para obtener un efecto determinado sobre la salud.
En efecto, no se trata sólo de disfrutar, aunque muchos cócteles son realmente deliciosos. Según los especialistas de los zumos, hay combinaciones:
  • contra la migraña
  • para dormir mejor
  • contra los las impurezas de la piel
  • como “elixir de juventud”
  • contra la hinchazón abdominal
  • para prepararse antes de una comida copiosa
  • para remineralizarse
  • etc.
Un simple ejemplo de jugo muy sencillo que hice anoche: mezcle dos manzanas con una gran rama de apio. Parece que favorece la relajación y ayuda a dormir mejor. La mezcla no sólo es saludable, sino que está riquísima.

¿Cómo funciona?

Hay cuatro razones principales que podrían motivarle a hacer usted mismo sus propios zumos:
  1. Los jugos ayudan a absorber más nutrientes que si los vegetales están enteros. Esto es importante porque la mayoría de nosotros sufrimos de digestiones alteradas o incompletas por los malos hábitos alimentarios adquiridos durante años. Extraer el jugo de los vegetales crudos permite romper las fibras y, por lo tanto, absorber más fácilmente los valiosos nutrientes.
  2. El zumo de vegetales es un elemento vivo que tiene muchas virtudes. Tiene el mérito de ayudar a las mucosas digestivas a reconstruirse, algo interesante y útil en caso de colitis, gastritis e inflamaciones en general; contiene todos los nutrientes de las verduras sin las fibras insolubles, que son las partes más duras, pero con las fibras solubles que son fermentadas por nuestras bacterias y fortalecen nuestro intestino.
  3. Los zumos permiten comer más verduras frescas. A muchas personas ya les cuesta trabajo tomar 5 frutas y verduras al día, cuando probablemente harían falta 8 ó 10, y mejor verduras en lugar de frutas. Bebiendo un vaso de zumo, aportará directamente a su cuerpo lo mejor que hay en varias verduras.
  4. Permiten tomar más variedad de verduras. Muchas personas comen las mismas ensaladas todos los días, lo que termina por cansar. Sin embargo, es muy fácil hacer jugos de verduras que normalmente usted no consume. También le dará la oportunidad de descubrir nuevos sabores con combinaciones sorprendentes (como por ejemplo la manzana y el apio).
Los jugos son una forma estupenda de revitalizar el organismo, debido a que tienen una alta concentración de principios nutritivos y elementos energéticos.

Qué frutas y verduras utilizar

Los jugos de frutas son deliciosos, y la mezclas de frutas y verduras a veces incluso más, gracias al ligero sabor amargo o ácido que aportan el apio, las espinacas, las hojas de col…
Pero si usted tiene sobrepeso, si tiene presión arterial alta, diabetes o riesgo cardíaco, es mejor centrarse en los jugos de verduras orgánicas, especialmente de los vegetales verdes (en lugar de los de frutas, que son ricos en azúcares).
Lo sorprendente es que se puede hacer zumo con cualquier fruta y verdura (excepto con el plátano y el aguacate, que sólo pueden batirse, salvo que use una potentísima máquina de última generación y altas revoluciones, capaz de extraer jugo también de ellos).
Están, por supuesto, el jugo de tomate, el de zanahoria y el de remolacha, pero son muy dulces.
De hecho, los grandes clásicos del “juicing” orgánico son las hojas de col de todo tipo (blanca, roja, verde, rizada…), el brócoli, el apio, los nabos, los pepinos, el hinojo, el perejil, las endivias, el calabacín, y los pimientos rojos, amarillos y verdes, los guisantes, el ajo y la cebolla (de la cebolla poca cantidad, porque no es fácil de digerir y produce gases).
Casi siempre se puede añadir un trozo de jengibre y jugo de limón o de lima.
Para mejorar aún más el sabor, no dude en poner una gota de estevia, un edulcorante natural que tiene sabor a regaliz y que va muy bien con los jugos de verduras.
Se dará cuenta de que las combinaciones son infinitas, y obtendrá los sabores más variados, en general muy agradables. Es una verdadera aventura en el mundo de los sabores olvidados, además de un gran regalo de nutrientes para su cuerpo.

La organización

El problema del “juicing” es que requiere una cierta organización, ya que necesitará un aparato especial para sacar todo el partido a los vegetales. Además, el jugo no se conserva, sino que hay que beberlo inmediatamente, antes de que se oxide, por lo que es imposible hacer una gran cantidad de una sola vez para irlo tomarlo después poco a poco.
Para hacer los zumos algunas personas utilizan una licuadora, que puede adquirirse a un precio asequible, pero que tiene el inconveniente de no extraer correctamente todo el jugo y la pulpa. Con la mayoría de las licuadoras, parte de las frutas y verduras terminan en la basura en vez de en el vaso.
Por ello, la única herramienta realmente eficaz para hacer jugo de vegetales es el extractor.
Es mucho más caro, pero se aprovecha mucho más jugo y nutrientes. La pulpa que sale del extractor está casi seca, no se desperdicia nada. En cambio, el jugo es más puro que con una licuadora, que deja pasar gran cantidad de fibra.
El extractor tiene la ventaja añadida de mantener el jugo todo el día, a salvo de la oxidación.
Sin embargo, es esencial elegir un modelo simple, que haga fácil su instalación y limpieza, o de lo contrario acabará no utilizándolo. Si sólo va a hacer jugos para una sola persona, hay extractores manuales que le podrán servir, que son mucho más baratos.

Un último consejo

Comience a hacer sus zumos con las verduras que consuma habitualmente, para que los sabores le resulten familiares y agradables. Es muy importante saber escuchar a su cuerpo. Así, tome un vaso en el desayuno y asegúrese de que no experimenta ninguna molestia en el estómago durante toda la mañana. Si su estómago hace ruidos extraños, es que usted no soporta uno o varios vegetales. En mi caso, me di cuenta de que no podía beber una gran cantidad de jugo de col, lo cual es una pena porque es muy bueno y sus propiedades contra el cáncer están probadas.
Volveré a hablar en www.saludnutricionbienestar.com de posibles mezclas para hacer zumos de vegetales. ¡Son una fuente inagotable de salud y entretenimiento!
¡Apúntese al “juicing”! Comparta las combinaciones de frutas y verduras que más le gusten y sus nuevos descubrimientos con todos los lectores de saludnutricionbienestar.com haciendo un comentario un poco más abajo.

lunes, 3 de febrero de 2014

Próxima oferta de naranjas.

          
  Naranja Navelate. Málaga.

Piel fina y abundante y dulce jugo.

A partir del 7 de FEBRERO a 1.20 €.