jueves, 31 de mayo de 2018

Comer fuera de casa estando a Dieta

Vivimos en una sociedad en la que todo se celebra comiendo y si uno está en un proceso de control de peso, todos estos acontecimientos, lejos de ser un momento de disfrute, pueden acabar suponiéndonos una verdadera carga.
Nuestros deseos de relajarnos y saborear unos platos exquisitos entran en contradicción con el objetivo de llevar una alimentación sana y ordenada para bajar esos kilos de más y uno no sabe como hacerlo para no renunciar a ninguna de las dos cosas.
Plato en restaurante
Así que voy a darte unas pautas y trucos para que puedas disfrutar de ese banquete pero a la vez te sientas satisfecho y orgulloso por haber sido capaz de comer de forma saludable y de acuerdo a tus objetivos. Ahí van:

  1. No llegues hambriento a la mesa. Eso te va a permitir hacer una elección del menú a degustar desde la cabeza y no desde el estómago o desde el paladar. Un tentempié a mitad de mañana o a la hora de la merienda es lo ideal. En el caso de que no puedas hacerlo, un vermouth bajo en calorías (pepinillos, salmueras, gambas…) acompañados con alguna bebida sin alcohol y sin azúcar pueden ser la solución.
  1. Renuncia al pan desde el primer momento, deshazte de él físicamente (siempre suele haber alguien en la mesa que lo recibe con gusto) 
  1. Elige bien el menú. Antes de decidirte por un plato no dudes en preguntar cual es su composición y como está elaborado para no encontrarte con sorpresas de última hora. Trata de evitar los alimentos fritos, rebozados, gratinados o empanados y prestar mucha atención a los guisos que pueden llevar salsas muy grasientas o elaboradas a base de harinas..
  1. Lo mejor es optar por platos a la plancha, a la parrilla, al vapor o en su jugo.  A veces puede ser una buena muy buena idea escoger dos primeros (espárragos con jamón y pasta de segundo, por ejemplo) o bien pedir una ensalada y algo a la plancha, que aunque no esté en el menú te lo suelen servir en todos los restaurantes. 
  1. Trata de ser el primero al que el camarero le tome nota y mantente firme en tu decisión, de esa manera evitarás la tentación de pedir lo que van a tomar otros comensales, quizás sean platos más apetitosos pero están repletos de calorías innecesarias.  
  1. Come despacio y masticando bien. Cuando consideres que ya estás satisfecho, pide al camarero que  retire tú plato y recuerda que no es necesario que termines todo lo que te han servido.
  1. Procura beber agua durante la comida aunque una copita de vino o de cava en una ocasión especial tampoco está de más, procura no mezclar diferentes bebidas y ten mucho cuidado con los licores, los chupitos y los cubatas de la sobremesa.
  1. Lo ideal sería prescindir del postre o en todo caso tomar un yogurt, una cuajada, queso fresco o piña natural o en su jugo.
  1. Sustituye el café por una infusión digestiva.
  1. Tras una comida o cena copiosa lo mejor es dar un buen paseo.
Recuerda que al final la decisión es tuya y que puedes ser todo lo estricto o todo lo permisivo que desees. Este es uno de esos momentos en los que debes de aplicar el sentido común y decidir en función de tus objetivos e intereses y de la magnitud del evento que estas celebrando.
Si después de aplicar todo lo que te he explicado, no has resuelto con éxito la situación y al día siguiente te sientes empachado, hinchado o pesado y además te asalta el sentimiento de culpa es el momento de compensar haciendo una dieta de choque.

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